Esta semana concluyó una jornada intensa y profundamente gratificante recorriendo diversos rincones de nuestra geografía nacional. Desde la fuerza logística de Buenaventura y el dinamismo fronterizo de Cúcuta, hasta el empuje empresarial en Pereira, la tradición productiva de Tunja y la visión de futuro en Yopal, tuvimos la oportunidad de encontrarnos con los líderes que hoy están moviendo la aguja de la competitividad regional en Colombia. Mi participación en estas jornadas de socialización de la convocatoria Territorios Clúster 2026: Acompañamiento no fue solo una labor de difusión institucional; fue un ejercicio de escucha activa y de validación de cómo el trabajo colaborativo se está convirtiendo en el verdadero motor de nuestra sofisticación económica.
El propósito central de estos encuentros fue poner sobre la mesa una herramienta potente: la asistencia técnica especializada para el diseño o actualización de hojas de ruta estratégicas. En cada una de estas paradas, compartimos el alcance detallado del programa, desglosando las fases de acompañamiento y los requisitos necesarios para postularse. Sin embargo, más allá de la normativa y los formularios, el diálogo se centró en las oportunidades reales que tienen las iniciativas clúster para fortalecer su gobernanza, estructurar proyectos de alto impacto e implementar acciones que no se queden en el papel, sino que se traduzcan en desarrollo tangible para sus comunidades.
Hacer parte de este proceso me ha permitido reafirmar que la competitividad no es un concepto abstracto que se define en un escritorio en la capital, sino una construcción colectiva que late en las regiones. Ver el compromiso de los empresarios y gestores locales por elevar sus estándares y sofisticar su oferta es la prueba de que el país está listo para dar el siguiente paso. Esta estrategia, liderada por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo e iNNpulsa Colombia, en una alianza estratégica con Red Adelco, busca precisamente eso: brindar el soporte técnico para que ese potencial regional encuentre un camino claro y ejecutable.
Al cerrar esta gira, queda la satisfacción de haber sembrado la semilla de proyectos que transformarán los territorios. La invitación ahora es para que todas las iniciativas clúster que cumplan con los perfiles se apropien de esta convocatoria. No se trata solo de recibir asesoría; se trata de institucionalizar la colaboración y de convertir las ventajas comparativas de cada región en ventajas competitivas sostenibles. Seguimos impulsando este modelo, convencidos de que una Colombia más competitiva empieza por fortalecer el tejido empresarial desde su base regional, con visión estratégica y, sobre todo, con un enfoque de ejecución clara y resultados medibles.